20 de marzo de 2009

Jubilado si, pero gozo compartiendo otros entretenimientos .

Programa de un día cualquiera de un jubilado algo activo. Soy uno de los jubilados que procuro disfrutar del tiempo libre tal cómo la situación me permite. Cada día, nada más ponerme en pié, miro por la venta para contemplar lo lindo que es el primer rayo del Sol. Después de rendir culto al cuerpo, (unos quince minutos aproximadamente de bicicleta estática, el aseo corporal bien relajante), comparto con Mercedes un sencillo y delicioso desayuno a base de leche con cereales, una rebanada de integral con aceite y mermelada. Luego sin prisas pero sin pausas, viendo por encima los titulares del diario para ver si tiene algo agradables o algo nuevo además de la fecha y oyendo a la vez las noticias matinales de la Radio o Televisión, para luego retomar las actividades que se pueden presentar: Ir al centro de Mayores "San Blas a cumplir con el apoyo de voluntariado dos veces por semana o bien participar en talleres inter-generacionales en el aula de informática con los niños del colegio Santo Domingo o los del colegio de Atades. Ir a gestiones de la bolsa, si, si, a la bolsa de la compra, que lo hago con sumo gusto. Colaborar en alguna tarea doméstica acompañando por mandato de Mercedes. Mirar el correo en Internet, o hacer algún escrito para la Revista Solera, o trabajar con la fotografía que bajo de la cámara digital, o crear algún vídeo de filmaciones con la videocámara con el programa Pinnacle, siendo el Internet o también escribir artículos para la Revista lo que más me entretiene.
Después viene la hora de la comida, más tarde en la sobremesa, vemos el programa saber y ganar y hasta la novela de turno.
El resto de las tardes pueden ser actividades variadas, sobre todo el Martes, es la nuestra actividad más relajante porque vamos a la escuela de Bailes de Salón. Pero nunca tengo un momento sin saber que hacer.

16 de marzo de 2009

Anselmo EN SUS TIERNOS AÑOS

ANSELMO es mi nombre. ¿POR QUÉ?
Nací en Amandi, Sober, provincia de Lugo, el 15 de Mayo de 1939. Soy el tercero de seis hermanos. Mi nombre significa "Protegido de los DIOSES", de origen Germano, cuya festividad es el 21 de Abril, con una personalidad muy reseñada por creer firmemente en la ley y el orden. Antiguamente, en todos los pueblos y aldeas, era costumbre bautizar a los recién nacidos con un nombre igual a otro familiar: padres, abuelos, tíos o padrinos, quizás por aquello de no perder el nombre de la rama familiar, como si en ello fuese el desarrollo de la vida.
Pero, a mí, creo que ya me bautizaron antes de nacer, casi como una condición impuesta por mi abuela materna que era muy devota y pensaba que en mi se transformarían los valores oratorios de un Padre Misionero que por aquellas fechas había participado en lo que se llamaba "MISIÓN", durante una semana. Según me comentaron, al tener uso de razón, aquel misionero de nombre Anselmo y Párroco de la Iglesia de San Vicente en el Castillo de Monforte de Lemos, era un gran orador, con facilidad de palabra para llegar al sentimiento de los oyentes de una manera fácil y clara, porque él vivía y era sencillo como el más humilde de los oyentes. Era sobre todo, caritativo, muy humano y cercano a las clases más bajas. Todos aquellos valores, como no podía ser de otra forma, no configuraron ni condicionaron mi proyecto de vida, aunque si me permitieron ver con cierta claridad al valorar la mejor alternativa o camino a seguir ante una encrucijada. No obstante, me considero de fácil comunicación; otra cosa es que yo sepa captar la atención de los demás, faceta ardua en un mundo lleno de informaciones tan amplio como la gama de colores. En cuanto a la sencillez o la humildad, como estos valores no se pueden medir, es algo que cada cual lleva dentro y en función de la situación se aplica o no, porque en el desarrollo funcional de una persona es necesario aplicar buenas dosis de superación ante los retos competitivos para contribuir de una manera más eficaz a la sociedad y al entorno social. Humilde y sencillo si, pero mirando de frente con arrogancia y afán, aunque parezca una contradicción, ya que nada se nos da hecho, más bien hay que actuar con inteligencia y hacer valer la capacidad con verdadero innatismo.
La verdad, aunque el trazado de mi infancia no difiere demasiado sobre el de mis hermanos, u otros niños de las familias numerosas que abundaban en la década de los 40 en numerosos pueblos y aldeas, sí quiero reseñar que debido a una enfermedad cuando sólo tenía 7 años, el cariño de toda mi familia padres y hermanos que se volcaron en torno a mi sensibilidad y marcaron una señal imborrable en mis sentimientos de respeto y aprecio hacia todos porque me enseñaron a valorar la vida y como sobreponerse en las dificultades. Todo ello lo anoto, no como anécdota sino como un hecho de fe en mi interior porque a escondidas les oía decir que yo siempre sería una persona delicada de mayor. No ha sido así gracias a Dios, es cierto que he procurado cuidarme siempre huyendo de los riesgos, y no me consta haber sido víctima de la debilidad y flaqueza física ya que siempre he sabido levantarme de las caídas.
No se si los presagios de mi abuela han tenido algo que ver en ello, pero lo que si sé es, que mi perfil de la infancia es tal como lo describo y el por qué me llamo "Anselmo."

4 de marzo de 2009

Viaje Ribera del Duero

En la segunda semana de Febrero de 2009 hicimos un viaje a la Ribera del Duero, haciendo uso de las vacaciones de los Mayores, en la modalidad de Viajes Culturales.
Fue una gira atractiva por los puntos visitados: Palencia, Carrión de los Condes, Fromista, Valladolid, Peñafiel, Olmedo, Medina del Campo, y Zamora.
Tuvimos la oportunidad de conocer y entablar amistad con otras personas, siendo de destacar que conocimos a Don Antonio Portero autor y gran historiador de la Dolores de Calatayud

28 de febrero de 2009

LA ESENCIA DE UN VIAJE POR LA VIDA

LA HUELLA DE UNA BUENA RELACIÓN SOCIAL O FAMILIAR ES IMBORRABLE
Varias veces pienso que acabo de llegar de alguna parte: quizás de haber desarrollado una larga historia profesional. Quizás de la etapa más creativa de la vida. Quizás de un paraíso dónde se mezclaron todas las aromas esenciales de la naturaleza. Quizás dónde Dios asigna una meta y pone a prueba las dotes y valores del ser humano, desde el mismo instante en que uno viene a la vida.
Puede uno percibir todo el cariño, la comprensión, el apoyo anímico y el amor sincero de los más íntimos vínculos familiares, pero lo que es imposible es ponerle freno al paso de los años. Este ritmo lo marca el destino, sea uno creyente o no, pero se acaba diciendo "hasta que Dios lo quiera" No obstante, en nuestras manos están muchos remedios para mitigar esa velocidad acelerada de nuestra marcha hacia el OCASO.
Llegar ala jubilación no es un fracaso sino un éxito, y como tal, la bandera que cada uno siente como símbolo de sus principios y valores debe estar bien alta como señal de que aún seguimos gozando de las esencias de la vida natural. Habiendo nacido en el valle de Lemos (Lugo) mis insignias ondean con aquellos colores, aunque mi periplo emigratorio me encasille en otros lares distintos al iniciar la última etapa.
El paso de la vida activa a la situación de Jubilado es como cerrar una compuerta por la que ya no se puede retroceder. Atrás quedan grupos y equipos de trabajo con los que se han compartido proyectos de progreso y compromiso laboral, así como otros momentos de proximidad y camaradería: comidas de alterne, partidos de algún deporte dónde no hay preferencias en el equipo, así como una lista larga de anécdotas y curiosidades.
Pero eso pasa a la historia particular de cada uno y lo que se presenta a partir de el cierre de la compuerta es ya una nueva ruta a seguir bordada con innumerables ilusiones y deseos de cubrir los espacios que en la vida cotidiana no se han podido escribir.
Aunque sea irreversible el camino que nos lleva a la decadencia, no por ello debemos caer en la miserable idea de que ya no somos válidos.
Por lo cuál conviene tratar de hallar la mejor manera de dar todavía un sentido práctico a una vida sana con nuestras actividades de cada día de tal manera que los años de vida que nos quedan se prolonguen en el tiempo. ¡Ojalá sean muchos!
Anselmo Fernádez Martínez

5 de febrero de 2009

Proyecto de la vida.

Los años pasan de prisa sin detenerse ni un segundo. De joven quería comerme el mundo y al final no me comí ni una rosca. Bueno, tampoco voy a pecar de modesto siendo que alcancé metas que no me imaginaba cuando comenzaba mi vida de adulto. Tanto en lo económico como en lo social, y sobre todo, los vínculos de una rama familiar extensísima, fueron y son galardones dignos de cuidar como la esencia de la vida misma con que me encuentro cada amanecer, día tras día. Doy gracias a Dios por sentirme útil y con ganas de hacer muchas actividades todavía y de manera especial compartir las cosas buenas con la familia que me quiere y a la que amo. Pues nada tan valioso hay en la vida como amar y ser amado. Habiendo nacido en Amandi (Lugo), en el año 1962 me desplacé a Barcelona y tres años después conocí, a "una linda moza" de Espera (Cádiz), de nombre Mercedes, que luego nos uniríamos en santo matrimonio, casados en el Monasterio de Sant Cugat del Vallés, <27-07-69> (Barcelona), habiendo tenido dos hermosas hijas: Silvia y Mª Mercè, residiendo en dos lugares distintos por aquellas fechas, Barcelona capital y Rubí durante casi 13 años. Finalmente nos desplazamos a Zaragoza capital por razones de trabajo. De esto hace ya 28 años, siendo en esta residencia donde tomó mayor valor la unidad de la familia que defiendo, por la que vivo y con la que comparto cariño y amor, aunque el domicilio por el trabajo de las hijas no sea el común, a pesar de la lejanía nos mantenemos unidos y eso me conforta.