Mostrando entradas con la etiqueta Jubilado en actividad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jubilado en actividad. Mostrar todas las entradas

18 de junio de 2014

SOY JUBILADO EN ACTIVO Y ENTREGADO A LA FAMILIA












LA AMBICIÓN ES COMO UNA MONTAÑA QUE NO DEJA VER LO QUE HAY DETRÁS Los años pasan de prisa sin detenerse ni un segundo. De joven quería comerme el mundo y al final no me comí ni una rosca. Bueno, tampoco voy a pecar de modesto siendo que alcancé metas que no me imaginaba cuando comenzaba mi vida de adulto. Tanto en lo económico como en lo social y sobre todo, los vínculos de una rama familiar extensísima, fueron y son galardones dignos de cuidar como la esencia de la vida misma con la que me despierto cada amanecer día tras día.
Doy gracias a Dios por sentirme útil y con ganas de hacer muchas actividades todavía y de manera especial compartir las cosas buenas con la familia que me quiere y que yo le amo. Pues nada tan valioso hay en la vida como amar y ser amado.
La familia es el valor que siempre debe cotizar a la alza porque ante este bien tan preciado no se debe anteponer ningún otro factor de la vida de cada día, ni en lo económico ni en lo social. La familia debe enriquecer los vínculos de unión cuando algo se cruza por medio. Todo miembro de una saga familiar por larga que sea, siempre guarda algún recuerdo de momentos buenos y esos no se borran sino que sirven de lazo para no romper la cuerda.
Mi valor más preciado, por orden, son mi esposa y mis hijas, luego siguen los hermanos.
Anselmo Fernández

4 de marzo de 2010

EL BAILE DE SALÓN, UNA OPCIÓN APASIONANTE

A RITMO DE BOLERO, CHA CHA CHA, TANGO, SAMBA, PASODOBLE, VALS...... etc
Una de mis actividades que me encanta, lo mismo le ocurre a mi mujer, es asístir los martes por la tarde a las clases de Baile de salón en el centro de Concepción Arenal.
Desde hace cinco años tenemos la misma profesora y hay muy buena sintonía con ella
Este es el primer año en el que coincidimos un grupo más numeroso, somos nueve parejas en total, cuando en años anteriores nos manteníamos entre cinco o seis parejas. La verdad es que todos formamos un equipo bien animado y somos leales a las instrucciones de Begoña la profesora, si bien ella, a veces, debe aguantar nuestros imperfecciones a pesar de insistir bastante en los movimientos rítmicos.
Me siento insatisfecho de saber que algunos compañeros de años anteriores ya no participan. Pero reconozco que cada cual tiene sus razones particulares y como en todo en la vida, hay que marcar preferencias.
Anselmo Fernández

5 de julio de 2009

JUBILADO CON INQUIETUDES PARA SEGUIR EJERCIENDO MIS VALORES EN LA VIDA

Soy firme en mis propósitos. Tenaz en mis proyectos y de fácil aceptación en una labor de equipo. Luchador hasta alcanzar la meta. Nada doy por perdido. Pero me encanta colaborar con quién me merece toda la confianza, aunque ésta se obtiene con el paso del tiempo y con la experiencia. Me gustan las cosas bien hechas, la exactitud, la perfección y hacer proyectos que generen algún valor. Soy amable con los que me quieren y me aprecian. Y por el contrario detesto la mentira, la falsedad y la doble personalidad; en la penumbra nunca se ve el horizonte y ante la claridad y la transparencia uno puede mirar con optimismo hacia delante. No me considero superior a nadie ni pretendo competir en ninguna actividad para hacerles sombra a otras personas. La vida está llena de oportunidades y cada cual debe elegir si continuar por el mejor camino para que le lleve a buen término o por el contrario quedarse sumergido en lo absurdo y monótono. Nada se nos da hecho y si hemos venido al mundo para hacer valer la capacidad intelectual en desarrollar eventos para crecer y progresar, no encuentro explicación para no intentarlo. De los cobardes y perezosos nada esta escrito.

20 de marzo de 2009

Jubilado si, pero gozo compartiendo otros entretenimientos .

Programa de un día cualquiera de un jubilado algo activo. Soy uno de los jubilados que procuro disfrutar del tiempo libre tal cómo la situación me permite. Cada día, nada más ponerme en pié, miro por la venta para contemplar lo lindo que es el primer rayo del Sol. Después de rendir culto al cuerpo, (unos quince minutos aproximadamente de bicicleta estática, el aseo corporal bien relajante), comparto con Mercedes un sencillo y delicioso desayuno a base de leche con cereales, una rebanada de integral con aceite y mermelada. Luego sin prisas pero sin pausas, viendo por encima los titulares del diario para ver si tiene algo agradables o algo nuevo además de la fecha y oyendo a la vez las noticias matinales de la Radio o Televisión, para luego retomar las actividades que se pueden presentar: Ir al centro de Mayores "San Blas a cumplir con el apoyo de voluntariado dos veces por semana o bien participar en talleres inter-generacionales en el aula de informática con los niños del colegio Santo Domingo o los del colegio de Atades. Ir a gestiones de la bolsa, si, si, a la bolsa de la compra, que lo hago con sumo gusto. Colaborar en alguna tarea doméstica acompañando por mandato de Mercedes. Mirar el correo en Internet, o hacer algún escrito para la Revista Solera, o trabajar con la fotografía que bajo de la cámara digital, o crear algún vídeo de filmaciones con la videocámara con el programa Pinnacle, siendo el Internet o también escribir artículos para la Revista lo que más me entretiene.
Después viene la hora de la comida, más tarde en la sobremesa, vemos el programa saber y ganar y hasta la novela de turno.
El resto de las tardes pueden ser actividades variadas, sobre todo el Martes, es la nuestra actividad más relajante porque vamos a la escuela de Bailes de Salón. Pero nunca tengo un momento sin saber que hacer.

28 de febrero de 2009

LA ESENCIA DE UN VIAJE POR LA VIDA

LA HUELLA DE UNA BUENA RELACIÓN SOCIAL O FAMILIAR ES IMBORRABLE
Varias veces pienso que acabo de llegar de alguna parte: quizás de haber desarrollado una larga historia profesional. Quizás de la etapa más creativa de la vida. Quizás de un paraíso dónde se mezclaron todas las aromas esenciales de la naturaleza. Quizás dónde Dios asigna una meta y pone a prueba las dotes y valores del ser humano, desde el mismo instante en que uno viene a la vida.
Puede uno percibir todo el cariño, la comprensión, el apoyo anímico y el amor sincero de los más íntimos vínculos familiares, pero lo que es imposible es ponerle freno al paso de los años. Este ritmo lo marca el destino, sea uno creyente o no, pero se acaba diciendo "hasta que Dios lo quiera" No obstante, en nuestras manos están muchos remedios para mitigar esa velocidad acelerada de nuestra marcha hacia el OCASO.
Llegar ala jubilación no es un fracaso sino un éxito, y como tal, la bandera que cada uno siente como símbolo de sus principios y valores debe estar bien alta como señal de que aún seguimos gozando de las esencias de la vida natural. Habiendo nacido en el valle de Lemos (Lugo) mis insignias ondean con aquellos colores, aunque mi periplo emigratorio me encasille en otros lares distintos al iniciar la última etapa.
El paso de la vida activa a la situación de Jubilado es como cerrar una compuerta por la que ya no se puede retroceder. Atrás quedan grupos y equipos de trabajo con los que se han compartido proyectos de progreso y compromiso laboral, así como otros momentos de proximidad y camaradería: comidas de alterne, partidos de algún deporte dónde no hay preferencias en el equipo, así como una lista larga de anécdotas y curiosidades.
Pero eso pasa a la historia particular de cada uno y lo que se presenta a partir de el cierre de la compuerta es ya una nueva ruta a seguir bordada con innumerables ilusiones y deseos de cubrir los espacios que en la vida cotidiana no se han podido escribir.
Aunque sea irreversible el camino que nos lleva a la decadencia, no por ello debemos caer en la miserable idea de que ya no somos válidos.
Por lo cuál conviene tratar de hallar la mejor manera de dar todavía un sentido práctico a una vida sana con nuestras actividades de cada día de tal manera que los años de vida que nos quedan se prolonguen en el tiempo. ¡Ojalá sean muchos!
Anselmo Fernádez Martínez